La fibra de vidrio se emplea en el mundo de la construcción y el bricolaje. Pero también tiene su espacio propio en el mundo de las artes. El artista Manuel García González usa este material como materia prima de sus creaciones.
Es un componente duro y flexible. Requiere mucho esfuerzo para su modelaje, pero los resultados son excelentes. Manuel ha logrado obtener a partir de la fibra de vidrio reproducciones exactas de los monumentos pacenses más conocidos.
La ermita de San Isidro, Puerta de Palmas, Torre de Espantaperros, la Catedral y la Plaza Alta forman parte de una muestra que puede visitarse en las Casas Mudéjares de Badajoz hasta el 30 de marzo.
Manuel, vecino de Badajoz, es el único artista extremeño que utiliza este material para moldear maquetas de monumentos. No resulta fácil. El proceso de construcción es el mismo que hace un arquitecto, pero a pequeña escala.
En concreto necesita realizar un proyecto con las dimensiones precisas y un plano. El proceso de construcción es individual para cada una de las piezas antes de modelar la fibra de vidrio. El artista ha dedicado cinco años «a jornada completa» para modelar las figuras, según explica. Los monumentos, de una altura de entre 1,50 y dos metros, están hechos con mucho cariño. Colores, baldosas, campanas y piedras. Cada elemento es una reproducción exacta del original.
«Son muchas horas de contemplación y búsqueda para obtener el detalle exacto», señala Manuel. Este pacense sale cada día a la calle siempre a la búsqueda de la figura más curiosa, del elemento más complicado de conseguir.
Antes de modelar un fragmento hay que calcular el volumen y las dimensiones de la reproducción en su conjunto. En primer lugar se obtiene un negativo. Para fabricar un pequeño capitel, por ejemplo, es necesario emplear todo un día. Una pieza de fibra de vidrio de diez centímetros en este material, por ejemplo, necesita hasta 5 horas de secado en invierno.
La Puerta de Palmas es el primer monumento que construyó Manuel, y también su preferido. Para terminarlo necesitó dos años de trabajo, el mismo tiempo que empleó para hacer la catedral de Badajoz.
Una vez que el monumento está concluido, comienza el proceso de pintado. Se hace mediante un proceso químico de tintado con el que se consigue la misma tonalidad del monumento real.
Profesor de Formación Profesional retirado, García González comenzó este trabajo como un pasatiempo. Tras jubilarse se ha dedicado a este arte en cuerpo y alma, según destaca.
Manuel, vecino de Badajoz, es el único artista extremeño que utiliza este material para moldear maquetas de monumentos. No resulta fácil. El proceso de construcción es el mismo que hace un arquitecto, pero a pequeña escala.
En concreto necesita realizar un proyecto con las dimensiones precisas y un plano. El proceso de construcción es individual para cada una de las piezas antes de modelar la fibra de vidrio. El artista ha dedicado cinco años «a jornada completa» para modelar las figuras, según explica. Los monumentos, de una altura de entre 1,50 y dos metros, están hechos con mucho cariño. Colores, baldosas, campanas y piedras. Cada elemento es una reproducción exacta del original.
«Son muchas horas de contemplación y búsqueda para obtener el detalle exacto», señala Manuel. Este pacense sale cada día a la calle siempre a la búsqueda de la figura más curiosa, del elemento más complicado de conseguir.
Antes de modelar un fragmento hay que calcular el volumen y las dimensiones de la reproducción en su conjunto. En primer lugar se obtiene un negativo. Para fabricar un pequeño capitel, por ejemplo, es necesario emplear todo un día. Una pieza de fibra de vidrio de diez centímetros en este material, por ejemplo, necesita hasta 5 horas de secado en invierno.
La Puerta de Palmas es el primer monumento que construyó Manuel, y también su preferido. Para terminarlo necesitó dos años de trabajo, el mismo tiempo que empleó para hacer la catedral de Badajoz.
Una vez que el monumento está concluido, comienza el proceso de pintado. Se hace mediante un proceso químico de tintado con el que se consigue la misma tonalidad del monumento real.
Profesor de Formación Profesional retirado, García González comenzó este trabajo como un pasatiempo. Tras jubilarse se ha dedicado a este arte en cuerpo y alma, según destaca.
Manuel ya tiene en la cabeza los próximos objetivos. «Mientras trabajo pienso en el modelaje de mis próximos retos», destaca.
Fuente: http://www.hoy.es/v/20110312/sociedad/arquitecto-pequena-escala-20110312.html
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