La coyuntura que atraviesan las cadenas de gran consumo no puede ser más dispar. Mientras algunas enseñas de electrodomésticos reducen sus posiciones en España, las especializadas en bricolaje apuestan por abrir nuevas tiendas.
Los casos más recientes son Menaje del Hogar (MH) y Leroy Merlin. La primera, propiedad de la británica Kesa, acelerará su plan de adelgazamiento en España, iniciado en 2010 con el cierre de 15 tiendas y la implantación de una nueva enseña: Darty, con la que opera en Europa. Ahora, ante la persistente debilidad del consumo, clausurará otros 6 establecimientos y concentrará la mayoría del negocio en Madrid y Galicia.
Kesa ha asumido en los dos últimos años costes de reestructuración de la filial por 20 millones y ha provisionado 116 millones. Otro grupo británico, PC City, anunció en marzo el cierre de sus 34 tiendas españolas. Pero no todo es pesimismo en el sector, ya que la portuguesa Sonae (dueña, entre otras, de Worten, también de electrodomésticos) prevé abrir 60 nuevos centros en España.
Un optimismo que es la nota predominante entre las cadenas de bricolaje. En abril, Brico Dépôt anunció su intención de llegar a 100 tiendas en España a medio plazo y ayer mismo su rival Leroy Merlin confirmó que invertirá 350 millones en cinco años para abrir 17 nuevas tiendas.
Podría darse la circunstancia de que los establecimientos que abandonen las primeras cadenas (por los que también se han interesado Worten y Carrefour) sean ocupados por estas últimas. El auge del bricolaje, propio de tiempos de crisis, aún tiene margen en España, ya que el gasto medio por hogar es casi la mitad que en Alemania y Francia.
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